La hora de una nueva ciudad (Una Ciudad en serio) Por Juan Manuel Menéndez El ritmo de las transformaciones de nuestro país y la vorágine de los acontecimientos frente a los próximos comicios del 3 de junio para elegir Jefe de Gobierno y Diputados de la Ciudad nos invitan a realizar algunas reflexiones que queremos compartir.
Nuestra sociedad sufrió en la década del '90 una grave y extendida desarticulación, producto de la ofensiva de políticas neoliberales, que se tradujeron en el debilitamiento de la capacidad de respuesta de los sectores sociales excluidos y de las organizaciones que otrora los representaban, sumado a comportamientos de políticos erráticos. Así estuvimos con un alto porcentaje de su población en estado de marginación; con trabajadores golpeados por la disminución de sus ingresos y un índice de desocupación alarmante; con un empresariado nacional de pequeña y mediana industria acuciado por la compresión de los mercados internos; con una economía excesivamente transnacionalizada; con la clase media estafada y en descomposición; con una juventud con pocas perspectivas de realización y un Estado debilitado.
Nuestra ciudad y su población no estuvieron al margen de sus consecuencias.
Frente a las nuevas condiciones registradas en la Argentina a partir de la conducción del país de nuestro Presidente de la Nación Néstor Kirchner, donde el cambio se percibe desde cada uno de los perfiles desde donde observemos la gestión: - Desempleo en un dígito, - Caída abrupta de la pobreza y de la indigencia, - Renegociación y reducción de la deuda externa en condiciones dignas, - Cancelación de la deuda del país con el Fondo Monetario Internacional, lo que nos permite mantener mayor autonomía sobre nuestras decisiones, - Política de Derechos Humanos para terminar con la impunidad de los represores de la última dictadura, - Reconstrucción de la legitimidad de la figura presidencial, - Renovación de la Corte Suprema a través de mecanismos transparentes, - Fortalecimiento de la alianza estratégica dentro del MERCOSUR, entre tantos otros cambios de los que todos, como en los libros de cuentos, nos estamos despertando de lo que fue una larga pesadilla. Como dijo nuestro Presidente �estamos saliendo del infierno�.
En este contexto cabría preguntarnos a modo de provocación si, como porteños que amamos nuestra ciudad, ante los cambios positivos y profundos de nuestra Nación, vemos reflejados y materializados dichos cambios en Buenos Aires. Parecería que no; cuando en el país desciende la desocupación, en la ciudad no se reflejan los mismos guarismos; cuando en el país mejoran los indicadores sociales, en la ciudad empeoran. En la Argentina, el Estado Nacional construye miles de viviendas para los que no tienen posibilidad de tener un techo propio y en nuestra ciudad se construyen edificios de categorías para ricos mientras se multiplican los asentamientos precarios. Asimismo persisten problemas históricos como la infraestructura de la ciudad que se encuentra colapsada, claro ejemplo cuando llueven dos gotas y se inunda; el tránsito es un caos; la basura se acumula en las calles; la contaminación ambiental de algunos barrios alcanza valores alarmantes; los hospitales están desbordados y la inseguridad es un flagelo. Todo esto sin olvidar que nuestra ciudad tiene el tercer presupuesto del país y se autofinancia.
Buenos Aires está demandando cambios estructurales.
Hoy para pensar la Ciudad de Buenos Aires, sus problemas, desafíos y potencialidades no podemos limitarnos a su límite físico. Tenemos que incluir a la gestión el concepto de área metropolitana, lo que nos permitirá tener una mirada integral y estratégica para solucionar muchos de los problemas que hoy nos aquejan. Es necesario para ello un Gobierno en la Ciudad, con voluntad política que trabaje desde esta perspectiva en conjunto con el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y los Municipios del conurbano bonaerense que son nuestros vecinos. Una ciudad que no se planifica a si misma, se desarticula, se empobrece y queda a merced del manejo indiscriminado del mercado.
Buenos Aires es heterogénea y diversa como lo son sus problemas y su gente, características que representan virtudes, pero ni la heterogeneidad ni la diversidad deben profundizar las desigualdades entre la sociedad y entre los barrios y es aquí donde debe intervenir el Estado.
También debemos profundizar el camino emprendido con la aprobación de nuestra Constitución de la Ciudad y seguir avanzando en la autonomía real, con una Justicia y Policía propia. Para ello se necesita de un Gobierno con determinación y capacidad de dialogo con el Gobierno Nacional y el Congreso de la Nación.
La descentralización real de la gestión de gobierno nos permitirá dotar a la ciudad de un dinamismo político novedoso. Para ello tenemos dos herramientas importantes: la implementación inmediata de la Ley de Comunas y el Presupuesto Participativo.
Ante esta realidad consideramos que nos encontramos frente a una nueva oportunidad histórica, como habitantes de esta ciudad, tenemos ante nosotros el increíble desafío de definir la ciudad que deseamos.
La alternativa no puede, ni debe estar centrada entre la improvisación y la rapiña. Para salir de esta encrucijada debemos recurrir a la esencia de nuestra identidad.
Sabemos que frente a las contingencias que vivimos en la ciudad de Buenos Aires, hay mayores posibilidades de revertir las situaciones críticas que vivimos si se refuerzan los lazos solidarios, en contraposición a los valores individualistas de la competencia y el egoísmo en donde se privilegia el lucro como único valor, encarnado en algún candidato. Estamos seguros que crecerá la tendencia de la comunidad a organizarse ante la necesidad, como forma de resistencia a condiciones desfavorables.
Los espacios sociales, políticos, comunitarios no se regalan, se construyen y se ganan. Invirtamos los términos, que pierdan los que mercantilizaron la política, los sectarios, los egoístas. Sabemos que hoy son muchos los que están dispuestos a escuchar nuestras verdades.
Debemos terminar con el pensamiento único del neoliberalismo, esa ideología que se impulsó para penetrar en el alma de los pueblos, sembrando el individualismo, el miedo, el sectarismo, la apatía, todos elementos que dificultan la gestación de una voluntad colectiva, la única capaz de cambiar esta historia.
Hoy nosotros podemos pensar, expresarnos con libertad y trabajar sin descanso en la reconstrucción de lo deliberadamente destruido.
En esta ciudad creemos que hay un grupo de compañeros que buscan trabajar por el crecimiento económico, con equidad, con trabajo decente para todos; por una gestión de gobierno eficaz y eficiente que nos permita vivir dignamente en la misma; por una democracia participativa, en el marco de la integración de nuestra ciudad al resto del país.
Sabemos qué ninguna estructura partidaria, por sí misma, es capaz de abarcar esa multiplicidad de acciones y probablemente sea mejor que no lo haga, debemos rescatar la idea de movimiento, por eso participamos del Frente para la Victoria. El desafío como generación es lograr una unidad de concepción que posibilite dar el mismo sentido a todos los esfuerzos.
Porque este proyecto se logra participando sin excluir a nadie. La ciudad, todos lo sabemos está llena de excluidos y esto no puede ni debe seguir siendo posible.
Tenemos la conciencia clara cuando creemos que esta ciudad que está sola y espera, es nuestro mejor hogar.
Porque sabemos lo que somos y lo que queremos, Identidad Popular acompaña a DANIEL FILMUS como Jefe de Gobierno de la Ciudad y a Gines González García como primer Diputado ya que ambos representan con su propuesta de acción política la gran transformación que vive nuestro país.
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