Mi carta de presentación
Por Juan Cabandié
El motivo de esta carta es presentarme. Soy Juan, tengo 29 años y formo parte de la lista de candidatos a legisladores porteños por Frente para la Victoria. Viví casi 26 años con un nombre que no era propio y creyendo que mis padres eran un policía que me había apropiado y su mujer. Hace tres años, gracias a las Abuelas de Plaza de Mayo supe que nací en la ESMA, en marzo del 78, que era hijo de desaparecidos y que mis padres se llamaban Damián Cabandié y Alicia Alfonsín. También me enteré que ellos querían llamarme Juan.

Siempre soñé con un país donde todos tengamos oportunidades de educarnos, de trabajar, de formar un hogar, en definitiva, soñé con un país donde se respeten los derechos humanos. Justamente, porque de eso se tratan los derechos humanos, de la posibilidad de que cada uno pueda realizarse y vivir dignamente.
Hace unos años nos quisieron convencer de que no había salida, que no se podía desoír al FMI, que lo asesinos de la dictadura estaban condenados socialmente pero que no en los tribunales, que el problema de la deuda no tenía solución. Recuerdo a la gente de mi edad haciendo colas en las embajadas para irse del país, pensando en dejar sus familias y sus afectos en un doloroso exilio económico. Los argentinos habíamos perdido muchas cosas, pero lo más importante que habíamos perdido era la confianza en nosotros mismos. Todo esto que parece muy lejano pasaba en 2001.
Hoy, la realidad de nuestro país es otra, se ha renegociado con dignidad nuestra deuda externa, los genocidas están siendo juzgados en los tribunales, la pobreza, la desocupación y la indigencia han retrocedido ante un país que crece con trabajo e industrias. Obviamente, hay mucho por hacer, nadie lo niega, pero también es necesario reconocer de dónde venimos y cuánto camino hemos recorrido en tan poco tiempo. Por eso decidí comprometerme y acompañar desde la Legislatura Porteña las trasformaciones de nuestro país.
Creo en la política como herramienta para resolver los problemas de la gente y sé que nuestra generación tiene un rol importante en la construcción del proyecto de nación que queremos.
El presidente Néstor Kirchner y Daniel Filmus me propusieron este desafío y esta responsabilidad que acepto con orgullo, por quien soy y por quienes fueron mis viejos. Lo hago por las cosas que quedan por hacer pero, fundamentalmente porque siento la profunda responsabilidad con todos aquellos que no se rindieron, que no claudicaron, porque gracias a ellos hoy puedo decir mi nombre: Juan Cabandié.
