�El zorro libre en el gallinero libre� o

Macri en el Gobierno de la Ciudad

 

por Alfredo Ossorio

 

La célebre expresión del francés Jules Guesde cobra hoy una singular actualidad si se trata de definir cuál habría de ser el papel de Macri como Jefe del Gobierno de la Ciudad: el zorro, del mismo modo que las gallinas, serían libres; una libertad igualitaria signada por una trágica desigualdad en su recíproca correlación de fuerzas.

 

La metáfora, en su origen, alude al papel de las oligarquías en el sistema liberal burgués y representa en sentido figurado a una libertad formal limitada por el poder real y efectivo del zorro que contrasta con el de los otros habitantes del �gallinero�. Mientras las oligarquías contaban con los recursos políticos, económicos y financieros �los soportes del poder en la era capitalista- las clases desposeídas serían detentadoras del mismo poder formal sólo que desprovistas de los recursos habilitantes del uso y goce de esa libertad. El zorro, pues, sería libre de devorarse a las gallinas.

 

De allí el señalamiento que desde el Gobierno Nacional claramente expone el Presidente de la Nación. Kirchner alude en forma transparente al rol de la oligarquía en el momento actual de la política argentina; llama la atención acerca de quién es quién en el juego de las fuerzas sociales que compiten por la conducción del gobierno de la Ciudad.

 

De un lado, desde la derecha �que existe y hoy más que nunca se está polarizando alrededor del empresario berlusconiano Macri- se esgrimen las que denomina, por un abuso de lenguaje, propuestas, y que consisten en un recetario, de corte vecinalista, de títulos de temas críticos, socialmente consensuados pero desprovistos de contenido. Sin embargo, detrás de estos enunciados aparentemente desideologizados y valorativamente neutros, se oculta una verdadera cultura del �orden y de la eficiencia económica� que constituyen una estructurada e impiadosa ideología.

 

¿Cómo evaluaría Macri los proyectos de inversiones económicas, tan numerosos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?

 

El pez muere por la boca, diría el General, nuestro querido y cada vez más apreciado General.

 

Su base es, y Macri lo ha dicho, el uso eficiente y eficaz de los recursos. ¿Y esto qué significa? Significa maximizar el producto o la producción con un conjunto limitado de recursos o minimizar el uso de recursos para alcanzar un determinado producto. Aquí, por supuesto de lo que se trata es de identificar el producto con el objetivo sin plantearse la validez del objetivo; la velocidad de la producción sin plantearse la direccionalidad �el propósito y el sentido- del desarrollo.

 

Y entonces ¿Cuál es la imagen objetivo que se plantea? ¿Hacia adónde apunta sus flechas el proyecto de gobierno de Macri?

 

El �eficientismo� de la propuesta, un simplismo que ha hecho historia en nuestro país con Álvaro Alsogaray a la cabeza, conduce tanto a absurdas concentraciones urbanas �el menor costo está en las cercanías de donde están todos los servicios- como a sostener la concentración económica financiera en los sectores más concentrados de la economía (los de mayor �eficiencia y eficacia productiva�).

 

Aquí surge a las claras en dónde se oculta la ideología y porqué ella no es materia de discusión. Pero esto que no se dice, es. La ideología siempre está presente en la concepción de los proyectos aunque esté oculta debajo de una maraña de enunciados de �buenas intenciones� y de �neutralidad� ideológica:

  • Que la �bondad� o �maldad� de las concepciones ideológicas ubican al actor social en situación, vale decir; en su posición y su práctica de clase.

  • Que la posición y práctica de clase habilitan a Macri a cometer, en nombre de la eficiencia productiva, los delitos de contrabando material e ideológico, tales como los que se le conocen y que le han permitido obtener rentabilidad económica y, en los círculos áulicos del poder del dinero, política.

No es difícil descubrir, debajo de la telaraña de gestos de neutralidad ideológica y hasta afectiva de Mauricio Macri, a los negocios. Y no lo digo por reiterar lo dicho �y con auténtica legitimidad- por todo el mundo.

 

Para Mauricio, que es Macri, la conducción de la ciudad, por cultura, ideología de millonario e historia personal, es hacer buenos negocios económicos. Y éstos negocios son exitosos cuando obtienen rentabilidad. Por eso la conducción del gobierno de la ciudad para Mauricio Macri es un buen negocio. Por eso lo apoyan los Lavagna, Puerta, Chiche Duhalde, Sarghini, Rodríguez Sáa y demás "justicialistas" alvearizados, unidos ante el "espanto" de una transformación social de nuestra realidad.

 

Y como las fuerzas sociales no son neutras, queda claro cuáles son los intereses de esta fuerza social oligárquica a la que representa Macri y sus cómplices y cuál es su cultura economicista opuesta a la cultura del desarrollo con justicia social. Y esta última es la que, con el Presidente Kirchner, estamos defendiendo cuando apoyamos a Daniel Filmus.

 

Porque no queremos al zorro libre en el gallinero libre.